Economía

¿Qué es el scoring o puntaje crediticio?

¿Qué es el scoring o puntaje crediticio? 1920 705 Blog Güeno

¿Alguna vez solicitaste un crédito? Si lo hiciste o consideraste hacerlo, puede que te hayas cruzado con los términos “scoring”, “score crediticio” o “puntaje de crédito”. Todos nombran un mismo concepto: el sistema automatizado de medición que ayuda a una entidad o prestamista en la decisión de conceder o denegar un crédito. Calcula la probabilidad de que la persona a quien se le otorga el crédito pueda devolverlo en el plazo acordado.

Pensémoslo desde el otro lado. Supongamos que somos una persona en posesión de una gran cantidad de dinero. Sabemos que otros van a acudir a nosotros en busca de una suma prestada. También sabemos que no podemos dársela a todos quienes la soliciten. Entonces ¿cómo decidimos cuál es el mejor candidato a devolvernos el dinero en el futuro?

Seguramente, para tomar la decisión nos fijemos en cómo va a usar esa persona el dinero, qué tan responsable es su comportamiento, y si en el pasado ha devuelto a otros el dinero que le hubieran prestado.

Nuestro puntaje crediticio va actualizándose mes a mes, de acuerdo con nuestro comportamiento respecto al pago de nuestros créditos.

El scoring, entonces, ayuda en esta evaluación. Usa un programa informático que toma en cuenta varios factores sobre nuestro perfil financiero y con ellos genera un número de tres cifras, que ronda entre los 400 (mínimo) y 800 (máximo) puntos. Cuanto más alto es nuestro puntaje, mejor posición tenemos a la hora de recibir el crédito que elijamos. El puntaje sirve a las entidades de guía para conceder o rechazar la solicitud de un producto financiero (como un préstamo, hipotecas, tarjeta de crédito, etc).

Tomemos como ejemplo la tarjeta de crédito. Sabemos que nos permite gastar un monto máximo por mes. Pero ¿cómo se determina ese límite de gasto? En parte, evaluando los antecedentes o historial crediticio del solicitante de la tarjeta antes de emitirla. Esto es resumido en nuestro perfil financiero y se traduce a un puntaje crediticio o score.

¿Qué datos se tienen en cuenta para generar un score?

La información del individuo que se considera para calcular el puntaje puede variar según la entidad o según el país en cada caso. Sin embargo, estos son algunos datos que usualmente tienen relevancia en el score:

  • Edad.
  • Profesión. A veces, la entidad puede solicitar información sobre nuestros ingresos.
  • Vínculos con otros clientes. Nuestra relación con personas que gocen de productos financieros en esa entidad.
  • Historial crediticio. Si ya hemos recibido un crédito, cómo ha sido nuestro desenvolvimiento para pagar deudas.

¿Puedo consultar mi puntaje?

Si, cada persona puede consultar su score crediticio cuando lo solicite. Sin embargo, no es recomendable hacerlo con frecuencia. Esto es porque quien consulta su número suele estar en proceso de solicitar un crédito y una persona financieramente estable no debería necesitar créditos con habitualidad. Por eso, la cantidad de veces que alguien consulta su score es uno de los factores que pueden cambiar el score en sí.

¿Qué factores determinan o afectan mi puntaje?

El puntaje crediticio no es un número fijo, sino que sube o baja de acuerdo a cómo nos desenvolvamos con nuestros créditos y finanzas. Por eso, tenemos que reflejar comportamientos positivos y prestar atención a lo siguiente:

  • Capacidad de pago. Cuánto dinero tenemos luego de nuestros gastos y qué porcentaje de nuestra deuda podemos saldar cada mes.
  • Historial crediticio. Cómo fue nuestro comportamiento con créditos previos, si los tuvimos. Es importante que hayamos saldado las deudas de créditos solicitados anteriormente.
  • Puntualidad con que devolvemos el dinero solicitado.
  • Capacidad de deuda. Cuánto podríamos endeudarnos con el préstamo en cuestión.
  • Frecuencia con que consultamos el propio puntaje.

Tener una buena puntuación es importante, ya sea que queramos solicitar un crédito en el futuro inmediato como si no. Hay que considerar que el score es el resultado de buenas prácticas financieras a lo largo de nuestra vida y que no es otra cosa que el reflejo de nuestra responsabilidad económica.


¿Querés saber cómo mejorar tu puntaje crediticio y acceder al mejor crédito para vos? Visitá nuestra página o escribinos a hola@gueno.com.ar

¿Qué es una tarjeta de crédito?

¿Qué es una tarjeta de crédito? 1920 1080 Blog Güeno

Según una encuesta que realizó el Banco Central de la República Argentina en 2018, un 93% de los habitantes reconoce la tarjeta de crédito como un producto financiero. Es decir, casi todos las conocemos y puede que hayamos considerado conseguirnos una.

Sin embargo ¿cuántos de nosotros podemos decir con claridad qué son y cómo funcionan? Hay muchos factores que debemos considerar para poder usar estas tarjetas responsablemente.

¿Qué es una tarjeta de crédito?

Una tarjeta de crédito es un plástico con una banda magnética o chip que funciona como medio de pago de dinero electrónico. Con ella podemos manejar dinero que el banco que la emitió nos da a modo de préstamo. Al cabo de un plazo (en general, un mes), tenemos que devolver al banco el dinero que hemos usado.

Si nos demoramos en abonar el saldo que debemos, a ese monto se le añadirá un porcentaje de intereses. Por eso es importante estar al día con los pagos de nuestra tarjeta de crédito y evitarnos incurrir en deudas.

En Argentina, un 37% de los adultos es dueño de una tarjeta de crédito.

¿Cuáles son las ventajas de tener una tarjeta de crédito?

— Es una forma de dinero electrónico. Nos ahorra tener que manejarnos con efectivo, permite realizar compras y pagos de manera remota, así como extraer dinero en efectivo de cajeros (incurriendo en pequeños costos).

— Las tarjetas suelen dar acceso a ofertas, descuentos, planes de suma de puntos y promociones exclusivas. Estos beneficios van a depender de la entidad financiera que las haya emitido.

Es un buen recurso para dividir grandes pagos en montos menores (cuotas) que pagaremos mensualmente (con intereses aplicados). Es decir, amplía nuestro acceso a compras que serían muy difíciles de financiar en un pago único.

Usar nuestra tarjeta de crédito es pedir un préstamo; tenemos que planificar saldar esa deuda lo antes posible.

Qué necesitás saber sobre una tarjeta de crédito

— El costo de la tarjeta es la suma tres factores:

  • Los gastos en sí: la suma total de dinero que hayamos usado en compras o pagos a lo largo del período.
  • Los intereses aplicados a esa suma total.  
  • La comisión y/o cargos financieros: el porcentaje cobrado por el banco por ofrecer este servicio. En algunos casos se abonan a modo de cuota anual, establecida por el banco.

El porcentaje que representen los intereses y la comisión dependerán del banco y del tipo de crédito que hayamos elegido al obtener la tarjeta. La elección del crédito y del banco afectará totalmente la cantidad de dinero que tengamos que pagar a fin de mes. Por eso es muy  importante que antes de emitir una tarjeta nos asesoremos y comparemos cuidadosamente las opciones disponibles.

— Cada tarjeta o crédito ofrece un monto máximo de gastos que pueden hacerse a lo largo del mes. Este tope es fijado desde el momento de su emisión.

— Mensualmente recibimos un resumen de cuenta de los gastos que se hayan realizado con la tarjeta. Al final de este resumen se nos muestran dos números: la deuda total y el pago mínimo obligatorio que debemos hacer para no incurrir en multas. Podemos elegir cancelar (abonar) únicamente el pago mínimo, o bien pagar el saldo total (y de esta manera evitarnos los gastos generados por intereses acumulados en el futuro).

Diferencia con la tarjeta de débito

Si bien ambas tarjetas son una forma de usar dinero electrónico, con todas las ventajas que esto implica, cada una representa una forma muy distinta de financiación. La tarjeta de crédito, como dijimos, equivale a un préstamo que nos genera una deuda hacia la entidad que la emitió. El momento de pagar ese monto es a fin de mes, semanas después de que hayamos hecho nuestras compras con ella.
La tarjeta de débito, por otro lado, solo utiliza el dinero que previamente depositamos en nuestra cuenta bancaria. El pago de nuestras compras se realiza inmediatamente y se descuenta de nuestros ahorros en el banco. Esto significa que no incurrimos en ninguna deuda al usarla.
Para leer una comparación más detallada entre tarjetas de crédito y débito, te invitamos a leer esta nota.


¿Querés asesoramiento para descubrir qué tarjeta es la más conveniente para vos? Visitá nuestra página o contactanos escribiendo a hola@gueno.com.ar

¿Qué es una tarjeta de débito?

¿Qué es una tarjeta de débito? 1920 1275 Blog Güeno

Nos manejamos con dinero a diario. Aunque puede que pase un día en que logremos no gastar en ninguna compra o producto, lo más usual es que salgamos de nuestras casas llevando dinero en efectivo (billetes y monedas). Hoy en día, sin embargo, se está expandiendo el uso de dinero electrónico, que podemos manejar mediante tarjetas de débito o crédito.

Según un estudio realizado por el Banco Central de la República Argentina, en 2018 un 42% de los adultos del país contaba con una tarjeta de débito. ¿Cuáles son sus ventajas? Las transacciones electrónicas implican más comodidad, mejor organización, y, más importante, son en muchos casos el acceso principal a nuestra primera cuenta bancaria. Esto nos abre la puerta hacia nuevas opciones para usar, ahorrar o incluso aumentar nuestro dinero. 

¿Qué es una tarjeta de débito?

La tarjeta de débito es un plástico que porta una banda magnética y chip electrónico que nos permite interactuar con el dinero que tenemos guardado en una cuenta bancaria. Esta tarjeta guarda datos sobre el titular de la cuenta y está protegida por ciertos mecanismos de seguridad, entre ellos un código numérico o PIN que el dueño usa para autorizar transacciones.

Es importante recordar, entonces, que ser titular de una tarjeta de débito implica tenemos una cuenta corriente o de ahorros en el banco que la emitió. En esta cuenta insertamos dinero (ya sea haciendo depósitos en efectivo o recibiendo pagos que nos envían nuestros empleadores, por ejemplo) y luego podemos acceder a él utilizando nuestra tarjeta o sus datos vinculados.

Un 42% de los adultos argentinos posee una tarjeta de débito; esto las vuelve el producto financiero más utilizado en el país.

¿Qué datos están asociados a mi tarjeta de débito?

  • CBU y Alias. El CBU (que no debe confundirse con el número de 16 dígitos que aparece en el frente de la tarjeta) es el código numérico que identifica nuestra cuenta bancaria. Si queremos que alguien realice una transferencia a nuestra cuenta, por ejemplo, debemos indicarles nuestro CBU. Para facilitar este proceso, a cada CBU podemos asignarle un Alias de nuestra elección. Esta es una combinación de palabras que puede ser la que nosotros elijamos (incluso podemos cambiarla cuando queramos). De esta manera se vuelve muy sencillo recordar el nombre de nuestra cuenta bancaria y comunicarlo durante transacciones.
  • PIN. Clave numérica, en general de 4 dígitos, que es solicitada para autorizar transacciones desde cajeros o en puntos de venta.
  • Nombre de titular. Si bien en la tarjeta solo aparece impreso el nombre del titular, al momento de emitirla el banco asocia otros datos biométricos a la identidad de esa persona para poder vincularla a su cuenta bancaria y su tarjeta. Estos datos pueden ser su DNI, firma, foto o huella dactilar, por ejemplo.

Qué necesitás saber sobre una tarjeta de débito

—Permite hacer y recibir transferencias inmediatas con facilidad (es decir, enviar dinero desde nuestra cuenta hacia la cuenta de otro). En el 2018, la cantidad de pagos con transferencias hechos en Argentina creció un 65%.

—Con servicios como Home Banking (“banco desde casa”) podemos realizar muchas operaciones desde nuestra computadora o celular, de modo seguro y muy simple, que nos puede llegar a ahorrar horas de espera y atención en un banco físico.

—Si bien es cómodo utilizar el plástico para manejar nuestro dinero electrónico, acercándonos a un cajero electrónico podemos hacer extracciones de efectivo del dinero que hay en nuestra cuenta. Por facilitarnos este servicio, el banco puede cobrar una comisión, que suele ser un porcentaje bajo del dinero extraído.

—Podemos realizar transacciones con ellas en puntos de venta (por ejemplo, pagando en un supermercado), cajeros o utilizando home banking.

—Algunos bancos cobran una comisión por los movimientos que hagamos con nuestra tarjeta, o incluso por su emisión y mantenimiento. Este monto suele descontarse automáticamente del dinero que guardamos en nuestra cuenta. En algunos casos, las entidades bancarias ofrecen un primer período gratuito (por ejemplo, un año sin pagar la comisión anual por el mantenimiento de la cuenta).

—La posesión de una cuenta bancaria nos permite recibir pagos de manera remota. Por ejemplo, nuestro empleador puede transferirnos el pago del sueldo directamente a nuestra cuenta, y luego podemos acceder a ese dinero utilizando nuestra tarjeta.

¿Cuál es la diferencia con una tarjeta de crédito?

La tarjeta de débito utiliza el dinero que ya depositamos en nuestra cuenta del banco. En cambio, una tarjeta de crédito implica que el banco en cuestión nos “presta” dinero que podemos usar en transacciones (compras, pagos de servicios, etc). Al final del mes, recibimos una factura por la suma total de nuestros gastos y recién en ese punto tenemos que pagar al banco el dinero utilizado.

Podés leer una comparación más detallada entre tarjetas de crédito y débito en esta nota.


¿Querés leer más sobre finanzas personales? Contactanos a hola@gueno.com.ar o visitá nuestra página para seguir aprendiendo.

¿Necesito una tarjeta de débito o una de crédito?

¿Necesito una tarjeta de débito o una de crédito? 5655 2106 Blog Güeno

Cuando el BCRA realizó una encuesta en 2018, un 92% respondió que conocía la existencia de tarjetas de crédito o débito. Sin embargo, el porcentaje de personas que dijeron ser dueños de una tarjeta de débito o crédito fue de menos de la mitad.

¿A qué se debe esto? Para tener un mejor control de nuestras finanzas e identificar qué tipo de tarjeta vamos a necesitar para qué situación, necesitamos conocer con claridad las particularidades de cada una. Antes de leer esta nota, puede que te sirva visitar las que explican qué es una tarjeta de débito y qué es una de crédito.

Principales diferencias

La diferencia fundamental entre una tarjeta de crédito y una de débito es el momento en el que pagamos por nuestros gastos. Cuando usamos una de débito, el dinero se descuenta inmediatamente del monto que tenemos en nuestra cuenta bancaria. Al usar la de crédito, sin embargo, estamos pidiendo un “préstamo”, y por lo tanto, postergamos hasta fin de mes el momento de pagar (al banco) por ese gasto.

  • Para usarse, débito requiere introducir el PIN (número de seguridad) y crédito requiere una firma o muestra del documento de identidad.
  • En débito, el límite de gasto es el monto total en tu cuenta bancaria o caja de ahorro. En crédito, el límite de gasto mensual es definido según el tipo de tarjeta que se haya elegido.
  • La tarjeta de crédito permite dividir un pago en cuotas que serán saldadas en la misma  cantidad de meses. Tenemos que pagar esas cuotas mes a mes para no acumular intereses. La tarjeta de débito no autoriza pagos en cuotas, al menos por el momento.
  • Los gastos de una tarjeta de crédito pueden sumar intereses mensuales si fallamos en cancelar (pagar) el saldo total a fin de mes.

Sin embargo, ambas son formas de dinero electrónico. Esto implica que nos evitan tener que manejarnos con grandes cantidades de dinero en efectivo, simplifican muchas transacciones y dan acceso al sistema de Online o Home Banking. Podés leer más sobre las particularidades de las tarjetas y el dinero electrónico en esta nota.

Débito

Un 42% de los argentinos tienen su tarjeta de débito propia.

Elegí una tarjeta de débito si…

  • Querés tener tu dinero guardado en un banco, para más seguridad y claridad a la hora de llevar registro de tus gastos.
  • Buscás comodidad para tus gastos diarios (evitar moverte con efectivo)
  • Querés limitarte a un presupuesto de gastos diario/semanal/mensual. Una tarjeta de débito te va a ayudar a llevar registro de tus compras y pagos.

Crédito

Un 37% de los argentinos tienen su tarjeta de crédito propia.

Elegí una tarjeta de crédito si…

  • Tenés un ingreso mensual mayor al saldo que deberás abonar al cabo de cada mes.
  • Tenés la capacidad de planificar tu economía doméstica y la disciplina para controlar tus gastos.
  • Necesitás mayor poder de compra en el momento y sabés que en el futuro vas a poder saldar tu deuda con facilidad.

¿Querés asesoramiento para descubrir qué tarjeta es la más conveniente para vos? Visitá nuestra página o contactanos escribiendo a hola@gueno.com.ar

¿Qué tipos de dinero existen?

¿Qué tipos de dinero existen? 1920 1202 Blog Güeno

Ya hablamos de el origen del dinero con el que nos manejamos hoy en día y dimos ejemplos de sus usos como medio de intercambio o depósito de valor.  Ahora, ¿sabías que los billetes y monedas que usamos todos los días no son el único tipo de dinero que existe? Exploremos al dinero en sus distintos formatos:

Dinero de Curso Legal

Estos son los billetes y monedas que frecuentamos. Cumplen con las características necesarias para funcionar adecuadamente como medio de intercambio. Están hechos de materiales de valor muy inferior al que representan. Imprimir un billete de $1000 cuesta los mismos materiales que imprimir uno de $5; esta es una de las razones por las que el billete de $2 en Argentina, que era de valor muy bajo, dejó de imprimirse. Los billetes y monedas son resistentes al uso y el paso del tiempo y protegerse con herramientas que impiden su falsificación. Como ya vimos, son entidades financieras oficiales y centrales las que están a cargo de imprimirlo. Este dinero puede ser intercambiado por el dinero legal de otros países (como dólares, euros, reales, etc).

Dinero Mercancía

El dinero legal, como dijimos, no tiene valor en sí mismo, sino que lo representa. El dinero mercancía, en cambio, sí posee valor de cambio. Ejemplos del dinero mercancía son la plata y el oro. Este tipo de dinero es todavía más antiguo que el que hoy usamos, porque tiene su origen en las épocas en que los productos se intercambiaban por trueque. Suelen ser medios de intercambio internacionalmente aceptados y su valor está atado a su material o su función en sí; es decir, no es definido por el gobierno o por una autoridad.

Dinero Pagaré

Esta es otra forma de representación del dinero. Es una promesa de pago por escrito. Un cheque o un pagaré son ejemplos de este tipo de dinero. Al llenar un cheque con la suma de dinero decidida o acordada, una persona o entidad promete a otra que le dará esa cantidad en el futuro.

Dinero Bancario

Como su nombre lo indica, este es el utilizado por bancos o instituciones financieras para transacciones hechas entre sí. Este dinero es “virtual”; es decir, no existe físicamente como billetes o monedas. Esto es porque las instituciones financieras suelen manejar más dinero del que físicamente poseen. Son un ejemplo los créditos y las deudas, que forman parte de la riqueza de un banco a pesar de que no aparecen en ellos físicamente.

Dinero Electrónico

La forma más moderna de dinero: el dinero virtual o electrónico. Es el que se usa y transmite a través de internet o con la ayuda de tarjetas electromagnéticas (tarjetas de débito y de crédito). Hoy en día es el formato más simple para hacer transacciones, y cada vez hay más y más comercios que se manejan con él. Incluso hay medios virtuales que están creciendo y se manejan exclusivamente con dinero virtual: algunos son MercadoPago, MercadoLibre, PayPal o PagoMisCuentas.


¿Tenés otras preguntas como esta? Te invitamos a que las compartas en hola@gueno.com.ar para que el equipo las tenga en cuenta en notas futuras.

¿De dónde sale el dinero?

¿De dónde sale el dinero? 1920 736 Blog Güeno

“La Casa de Papel” fue una de las series más vistas y premiadas del 2018. En ella, una banda de criminales se encierra a la fuerza en la Casa de Moneda de España para imprimir ilegalmente enormes cantidades de dinero. Si bien se trataba de una ficción, la serie mostraba acertadamente el mecanismo de impresión masiva de billetes oficiales en papel moneda y para muchos significó un primer acercamiento a este concepto: ¿de dónde viene el dinero que usamos todos los días hace años y años?

Como ya dijimos, el dinero tiene tres roles: funciona como medio de intercambio, unidad de medida y depósito de valor. Estos tres puntos implican que los billetes y monedas utilizados en una sociedad deben ser oficiales, es decir, estar avalados legalmente por una autoridad pública. ¡A nadie se le ocurriría intentar pagar sus compras del supermercado con billetes de juguete! Sin embargo, sabemos de la existencia de “dinero falso”. Estos son medios de intercambio como papeles o metales que no fueron impresos por orden de una entidad oficial. Para evitar que el dinero se falsifique, los billetes y monedas están protegidos por rasgos característicos o mecanismos de autenticación:

  • Los materiales con que se elaboran
  • Marcas de agua difíciles de imitar
  • Uso de hologramas, relieves y tinta ópticamente variable como tecnologías de seguridad
  • Un número de serie identificando cada unidad

“La Casa de Papel” ilustraba lo que podría ser la fantasía de muchos: tener control sobre una máquina que imprime dinero sin ningún costo, sin tener que trabajar para obtener dinero ni invertir para multiplicarlo. Pero incluso si tuviéramos acceso a máquinas que imprimieran dinero oficial cumpliendo las condiciones de autenticación mencionadas, fabricar la cantidad que deseáramos sería ilegal, claro.

¿Por qué no podemos simplemente imprimir más dinero?

Crear más dinero alteraría la cantidad de dinero disponible en el mercado, es decir, la oferta de dinero en nuestra economía. La consecuencia sería el fenómeno de hiperinflación: si cada persona imprimiera su propio dinero, bajaría enormemente el valor de cada billete. La única manera de asegurar que el dinero conserve su valor y las cualidades que le permiten cumplir sus funciones, es que por cada país o grupo de países exista un organismo a cargo de la emisión y regulación del dinero.

Crear más dinero alteraría la cantidad de dinero disponible en el mercado. La consecuencia sería la inflación: si cada persona imprimiera su propio dinero, bajaría enormemente el valor de cada billete.

Estos organismos u entidades llevan distintos nombres alrededor del mundo, como Departamento del Tesoro (en el caso de Estados Unidos) o Bancos Centrales (como el caso de Argentina y la Unión Europea). Pero sus responsabilidades son muy similares.

  • Regular la oferta de dinero en el mercado
  • Emitir dinero y sacar de circulación billetes y monedas en mal estado
  • Preservar el valor de la moneda para estabilizar los costos de bienes y servicios
  • Preservar la estabilidad del sistema financiero

En general cada país tiene su moneda propia, aunque también existen grupos de países que acordaron manejarse con una misma moneda (como la Unión Europea, que utiliza el Euro). Recientemente, se debatió un proyecto a futuro para unificar las monedas de Brasil y Argentina en una sola, el “Peso Real”, que podría algún día convertirse en el equivalente al euro en América Latina.

En conclusión, entonces:

El dinero es emitido y regulado exclusivamente por autoridades oficiales que se encargan de garantizar las condiciones para que conserve su valor y pueda cumplir sus funciones.


¿Tenés más preguntas como esta? Te invitamos a que las compartas en hola@gueno.com.ar para que el equipo las tenga en cuenta en notas futuras.

¿Para qué sirve el dinero?

¿Para qué sirve el dinero? 1920 1280 Blog Güeno

Para terminar de entender qué es el dinero, es necesario que sepamos cuáles son sus funciones. Tenemos muy clara la utilidad del dinero a nivel personal: es lo que nos permite acceder a todo lo que necesitamos (como comida o medicamentos) o queremos (por ejemplo, ir al cine). No buscamos más dinero por el dinero en sí, sino porque lo entendemos como un vehículo para gozar de más y mejores bienes y servicios.

Ahora, ¿cuál es la función del dinero a nivel sociedad?

Básicamente, el dinero existe para cumplir tres roles.

  • Es un DEPÓSITO DE VALOR. ¿Qué pasa si guardo una suma de dinero que me sobró este año, y dentro de unos años quiero comprar algo con él, pero resulta que esos billetes ya no son válidos? ¿Y si en ese tiempo el dinero que guardé perdió casi todo su poder adquisitivo y ya no puedo comprar nada con él? Esto no debería ocurrir. Por eso el dinero debe funcionar como una manera de acumular y guardar valor en el tiempo. Su rol como depósito de valor es una garantía de que el dinero conservará su utilidad para futuros usos o transacciones.
  • Es una UNIDAD DE MEDIDA. Nos resultaría imposible comparar el valor de objetos o servicios entre sí sin utilizar una medida numérica. Por ejemplo, ¿a cuántas horas de clase dadas por un profesor equivaldría una computadora? La comparación siempre resultaría inexacta. El dinero sirve, entonces, para que decidamos y fijemos equivalencias entre los valores de todos los bienes y servicios, sin importar lo distintos que sean.

Teniendo en cuenta estos tres puntos, comprendemos que no cualquier medio puede ser usado como dinero. Por ejemplo, ¿sabías que hasta el siglo XV los aztecas usaban granos de cacao como moneda? Es evidente ahora que el cacao no cumplía con todas las condiciones a las que el dinero debe adaptarse para cumplir sus funciones.

¿Sabías que hasta el siglo XV los aztecas usaban granos de cacao como moneda?

El dinero tiene que ser:

— Intercambiable. Quiere decir, por ejemplo, que las monedas de un país pueden ser intercambiadas por las de otro, guiándose por una equivalencia.
— Duradero. Debe poder aguantar el paso del tiempo sin deteriorarse o estropearse. Por eso los billetes y las monedas están fabricados con los materiales adecuados.
— Divisible. Debe poder ser usado en cantidades tanto grandes como pequeñas, para transacciones de distinta relevancia.
— Portable. Las monedas y los billetes pueden transportarse con facilidad. Hoy en día también tenemos que pensar en las tarjetas electromagnéticas como un formato de dinero portable.
Oficial y limitado en su oferta. Si cualquier ciudadano pudiera fabricar dinero, sin duda lo imprimiría en grandes cantidades. La aparición descontrolada de dinero en circulación afectaría enormemente el valor de cada billete o unidad de moneda. Para que esto no ocurra, y para que el dinero conserve su valor constante, debe intervenir un organismo que regule su creación y circulación en la sociedad.

El dinero es un concepto mundial básico, y tendemos a naturalizar su presencia en nuestras vidas. En realidad, cuanto más comprendemos sobre cualquier ámbito, más poder ganamos para controlarlo. Si queremos aumentar el control que tenemos sobre el flujo de dinero en nuestra vida, entonces, debemos empezar por entender los conceptos fundamentales que lo comprenden.


Si tenés más preguntas como estas, te invitamos a que las compartas en hola@gueno.com.ar para que el equipo las tenga en cuenta en notas futuras.

¿Qué es el dinero?

¿Qué es el dinero? 1200 675 Blog Güeno

Todos los días nos manejamos con dinero, y estamos acostumbrados a usarlo en cantidades pequeñas. Nos resulta sencillo comprar una gaseosa o pagar la tarifa de un colectivo, por ejemplo. Pero pensar en manejar dinero en grandes cantidades puede resultarnos difícil, confuso o hasta estresante. “¿Por qué a veces gasto más de lo que tenía planeado?” “¿Cómo puedo hacer que me rinda más?” “¿Realmente necesito aprender a financiarme?”

Como el dinero va a estar siempre presente en nuestras vidas, es importante que lo entendamos y tengamos una buena relación con él.

Empecemos por sus orígenes.

En un principio, la sociedad se organizaba comerciando a través del trueque: un panadero daba a un carpintero sus productos a cambio de los de él, y este intercambio se consideraba un buen negocio. Pero el sistema tenía algunas complicaciones. ¿A cuántos kilos de pan equivalía una mesa, por ejemplo? O ¿qué pasaba si ningún panadero necesitaba muebles nuevos, el carpintero no podía conseguir pan? Cuantas más ofertas, bienes y productos aparecían en el mercado, menos efectivo se volvía el sistema de trueque. Este tipo de dificultades hizo que fuera necesario introducir en las negociaciones un elemento simbólico: el dinero.

En un principio, la sociedad comerciaba a través del trueque. Pero el sistema tenía algunas complicaciones. ¿A cuántos kilos de pan equivalía una mesa, por ejemplo? Este tipo de dificultades hizo que fuera necesario introducir en las negociaciones un elemento simbólico: el dinero.

Aparecieron las monedas, figuras de metal que el panadero podía dar al carpintero a cambio de muebles, y luego el carpintero podía dar a un alfarero cambio de sus productos. Estos metales eran un objeto que representaba a los bienes y servicios intercambiados en el mercado y permitía que todos accedieran a ellos. Eran fáciles de transportar y de guardar, no se desgastaban con el uso, y, fundamentalmente, tenían un valor que era reconocido en todo el mundo; en general, se trataba de metales preciosos como oro y plata.

Más adelante, con el desarrollo de entidades que regulaban la emisión y circulación del dinero, las monedas fueron reemplazadas por papeles que representaban su valor (billetes o papel moneda). A la larga, esto facilitó que cada nación creara sus propias monedas y naciera la comparación de valores entre ellas. Con los siglos fueron surgiendo nuevos formatos de dinero, desde cheques (papeles que representan una suma a pagar) o el dinero electrónico como lo conocemos hoy —sumas “virtuales” que pueden intercambiarse usando tarjetas electromagnéticas (tarjetas de débito o crédito) o plataformas digitales (transacciones bancarias online).

¿Qué es el dinero, entonces?

Es un bien que sirve como unidad de valor y medio de intercambio para saldar transacciones, y se usa tanto en forma física (monedas, billetes, cheques, etc) como virtual (electrónico).


Si tenés más preguntas como estas, te invitamos a que las compartas en hola@gueno.com.ar para que el equipo las tenga en cuenta en notas futuras.