Consejos para armar un presupuesto

Consejos para armar un presupuesto

Consejos para armar un presupuesto 5472 2216 Blog Güeno

Cuando nos manejamos con dinero electrónico, podemos perder la noción de cuáles son nuestros gastos del día a día y cómo terminan conformando nuestras expensas totales a fin de mes. 

La comodidad de pagar con tarjetas de débito o crédito implica que no pensamos demasiado en qué proporción de nuestro ingreso se está yendo en cada compra, por más chica que sea. Esto es sobre todo cierto con las tarjetas de crédito, que representan una forma de “patear el pago para adelante”, un hábito de gasto que puede acumularnos serios problemas.

Según el BCRA, solo un 55% de los argentinos se guía con un presupuesto familiar.

Armar un presupuesto mensual es una buena forma de llevar un control responsable y medido de nuestros gastos. Es sabido que la sola práctica de ponernos un límite mensual de gastos (o, lo que es más motivador, una meta de cantidad a ahorrar) puede ayudar muchísimo a mejorar nuestro comportamiento con el dinero.

Consejos para armar un presupuesto (y apegarte a él)

Es útil preguntarse primero: ¿cuál es mi objetivo? ¿Pagar una deuda? ¿Aumentar nuestros ahorros? ¿Juntar para una inversión? Tener clara nuestra meta va a ayudarnos a ordenar nuestras prioridades y tomar decisiones acordemente (por ejemplo, qué gastos eliminar o minimizar, cuánto queremos que nos sobre cada mes, etc).

Podés elaborar un plan de presupuesto en cualquier momento, pero los números que te plantees van a ser más cercanos a la realidad si antes te das un mes entero para llevar un listado de todos los gastos que hagas en los próximos 30 días.

Solo un 19% de los argentinos realiza un cálculo exacto de su presupuesto para el mes.

  • Para empezar, anotá tus fuentes de ingreso o las sumas que esperes recibir en el mes siguiente, y sumá el total de tu ingreso doméstico para el mes. Es decir, medí tus posibilidades de pago y considerá tus formas de financiación.

  • Después, con la ayuda de todas las facturas del mes anterior, armá una lista de gastos mensuales fijos (facturas de servicios, matrículas, pagos de tarjetas, etc) y los estimados de gastos variables (compras de alimentos, higiene, entretenimiento, etc). Considerá si en el mes entrante esperás gastos (o ingresos) puntuales, que no suelan darse en otros meses.

  • El solo hecho de ver los números plasmados en una hoja nos puede dar ideas sobre cómo hacer que los gastos bajen. Muchas veces ocurre que no éramos conscientes de cuánto sumaban nuestras compras hasta que las anotamos. Analizá cada uno de los puntos en tu lista de gastos y evaluá cuáles de ellos son necesarios y cuales podrías suspender o reducir.

  • Destiná un porcentaje fijo de tus ingresos (por ejemplo, el 10%) a ahorros. Esta es una suma que irás acumulando mes a mes y destinar a emergencias o gastos inesperados. Puede que al principio no represente una gran cantidad, pero si lográs no gastar ese monto, mes a mes va a multiplicarse y significar una gran comodidad a futuro.

  • Llevá siempre un registro de todos tus gastos. Podés hacerlo en una lista en papel o en digital, pero es útil desarrollar el hábito de anotar hasta el mínimo gasto al final del día. También es útil guardar los tickets de compra y poder sumarlos. Ver a diario el incremento de gastos es una buena forma de recordarnos que armamos un presupuesto y es nuestro objetivo apegarnos a él.

  • Si tenés una tarjeta de crédito, anotá tus gastos con ella cada vez que la uses. No esperes a ver la factura a fin de mes para conocer el total a pagar. Además, procurá gastar solo un 50% del total que tu tarjeta permite. Esto va a hacer que el pago total que llegue en la factura a fin de mes sea más accesible.

  • Es útil hacer buen uso de ofertas y promociones, pero hacé un uso consciente de ellas. Muchas veces nuestras tarjetas dan acceso a propuestas que parecen beneficiarnos a corto plazo (pagar en cuotas, 2×1, descuentos a partir de cierto monto), pero en realidad solo nos llevan a gastar más de lo estipulado en nuestro presupuesto. Por eso, conviene aprender nuestro plan y recordarlo antes de cada gasto.

Guiarse con un presupuesto puede parecer abrumador al principio, y es probable que los primeros meses tengamos que reajustar los números para ajustarlos a la realidad. En un principio, también puede servir elaborarnos un plan de gastos e ingresos semana a semana.